Tras escuchar sus clases, muchos jóvenes
salen convencidos que emprender será su futuro. Pero al enfrentar a la
sociedad, la idea se hace a un lado. Esta es la principal traba para emprender
en Uruguay que encuentra Harry Yuklea, investigador, docente del Technion y
especialista en innovación y emprendedurismo (sobre todo en diseño de políticas
públicas para emprendedores).
El experto aseguró que se debe incentivar a
emprender ya a los 12 años y que la mejor edad para crear una startup es en la
universidad, «tras incorporar las herramientas necesarias». A continuación,
parte de la entrevista.
—En sus visitas anteriores al país mencionó
que encontró en Uruguay mucho miedo al fracaso, ¿esto cambió de alguna manera?
—Quienes quieren emprender deben aceptar el
fracaso e incorporarlo, pero tienen un gran escollo que es la familia y el
entorno social, que aún no acepta que el joven tome riesgos, que deje un
trabajo seguro para emprender. Y no todos están dispuestos a pagar el precio de
la censura. Encontré en Uruguay un mejor ecosistema, hay más espacios de
cowork, beneficios, más jugadores, pero el problema sigue siendo apoyarlos en
la toma de riesgos.
—¿Cómo debe ser ese apoyo?
—Hay que promover los impactos positivos de
las startups en el mundo, los beneficios que traen para la sociedad. En Nueva
York se crearon talleres cortos de emprendedurismo que unen a padres exitosos y
sus hijos que no quieren seguir el camino, para quitar el miedo a los padres.
—Otro «debe» es captar grandes capitales,
¿cómo hacerlo?
—Los capitales globales buscan
oportunidades en todo el mundo. Lo importante no es dónde está la startup, sino
si es atractiva y dará rédito. Si hay buenas ideas y las oportunidades están
dadas con buenas condiciones políticas, financieras, legales y de
infraestructura, los capitales llegarán.
—¿Qué rol cumple el gobierno?
—No hay que esperar nada del gobierno, sino
al contrario; los emprendedores y el sector privado son los que deben empujar
al gobierno a crear políticas como por ejemplo tarifas de comunicación más
económicas, porque la comunicación hoy es como el agua, las personas se deben
conectar en cualquier parte y de forma fácil. También hay que facilitar temas
como el registro de compañías, que en otros países como Brasil es más fácil y
en caso de fracaso no hay tantos gastos. No son trabas, pero dilatan en el
tiempo el emprender. También vi temas positivos como lo que pasa en el LATU.
—¿En qué áreas ve oportunidad de emprender
en Uruguay?
—En áreas que no sean solo TIC. En agro se
pueden crear empresas con tecnología, también en sector financiero y energía.
Por ejemplo, un estudiante creó un sistema con cámaras que permite disminuir la
cantidad de fertilizantes que se tiran en los campos, porque rocía solo si
detecta una maleza. Podría bajar entre 20% y 30% la cantidad de fertilizante.
Estamos estudiando unirlo a alguna empresa de Israel para potenciar la
innovación mediante el acuerdo bilateral en I+D que existe entre la ANII y el
Matimop, organismo del Office of the Chief Scientist del Ministerio de Economía
israelí.
Mujeres se atreven más a emprender.
—El número de mujeres emprendedoras crece,
pero aún no llega al nivel de los hombres, ¿por qué?
—Es un gran problema en todo el mundo. Si
bien son cerca del 50% de la fuerza laboral total, en ingeniería y TIC no
llegan a 15%. Es un tema de la atmósfera, que aún las intimida. Pero son
mejores emprendedoras, tienen mejor actitud que los hombres frente a los
fracasos, son más flexibles, se adaptan mejor a los cambios, son multitasking,
son buenas jefas de grupo, no se rinden tan fácilmente ante la adversidad y,
cuando tienen el poder, son más fuertes que los hombres. En Israel las
definimos como chutzpah (alguien que se atreve sin miedo).
«En Uruguay, familia y sociedad no aceptan que jóvenes tomen riesgos»
11/Mar/2016
El País, Por Antonio Larronda